En nuestro país dentro del sistema educativo tradicional se penalizan las equivocaciones como fracasos.

Al error se le da una connotación negativa que lleva al alumno a sentirse avergonzado por equivocarse.

Debemos cambiar esta connotación negativa que le hemos dado al hecho de no acertar a la primera. Ya que los niños deben crecer sin miedo a equivocarse.

Tanto padres como profesores deberían educar a los niños en la cultura del error. Demostrándoles así, a estos jóvenes, que la única forma de aprender y crecer personalmente es equivocándose, para después hallar una solución.

Con respecto a este tema, Gregorio Luri, maestro y pedagogo, comenta que «es importante fomentar una actitud positiva hacia el error», ya que estamos creciendo en una cultura en la que «nos cuesta mucho reconocer los propios errores y eso lleva a la mentira».

Debemos aprender a reconocer los propios errores para poder llegar a solucionarlos.

Si un niño crece con miedo a errar, jamás desarrollará su capacidad emprendedora, ya que tendrá miedo a salirse de los esquemas y no acertar, a intentarlo y fallar.

Pero Luri no se queda ahí, va más allá en el tema y los relaciona conla educación familiar. Al respecto comenta que «se intenta seguir el modelo de familia perfecta», algo que considera un error, ya que es «la familia imperfecta», quien tiene la capacidad de mejorar. De mejorar hacia la normalidad, no hacia la perfección.

Quien tiene la posibilidad de mejorar, tiene la oportunidad de seguir aprendiendo. Quién ya lo sabe todo, ya ha llegado al culmen y no puede seguir avanzando.

Sabemos que no es fácil enseñar correctamente a lo niños a equivocarse sin inducirlos al error en exceso, por ello os dejamos algunos consejos:

¿Cómo enseñar a los niños a equivocarse sin miedo?

  • Hay que diferenciar entre conocimiento y rendimiento. Una cosa es conocer el proceso y otra conseguir resolverlo a la primera.
  • Definir el error y la gravedad del mismo, así cómo las posibilidades de solucionarlo y el aprendizaje del mismo.
  • Lo más importante es ayudarles a encontrar la solución del error. Y por supuesto, felicitarles por ello.
  • Hay que centrarse más en el conocimiento que se adquiere mediante el proceso, que en el resultado final. Lo más importante es el aprendizaje del proceso.
  • Si después de varios intentos, no han conseguido acertar , debemos ayudarles a hacerlo para que sientan la satisfacción del éxito.
  • Por último, no debemos olvidarnos de motivarles. Es esencial que les apoyemos tanto en el fracaso como en el éxito.