Según la Real Academia Española, el optimismo es la propensión a entender y analizar la realidad desde su aspecto más positivo.

El optimismo es una capacidad que favorece el emprendimiento, ya que ser optimista ayuda a tener una predisposición más favorable a la hora de enfrentarse a los problemas y obstáculos de la vida cotidiana.

Tal y como reflejaba el periódico El País en su artículo, hoy en día nos encontramos ante un panorama social muy pesimista, sobre todo en España, donde estamos sufriendo recortes salariales, un masivo desempleo juvenil, reducción de puestos de trabajo, descenso del nivel de vida, etc.

Todo esto ha desembocado en una actitud pesimista de la sociedad. Por ello, los adultos deben intentar educar y llevar a los jóvenes de esta sociedad pesimista hacia el optimismo, para que no decaigan en la lucha por sus sueños. Los obstáculos no van a desaparecer, pero es muy importante la forma de enfrentarse a ellos.

¿Cómo educar a un niño en el optimismo?

  • El fracaso es parte del día a día

Lo más importante es transmitir a los niños que el fracaso es algo natural, equivocarse es parte de la vida, un aprendizaje.

A veces, lo niños se desmotivan muy pronto cuando no saben hacer las cosas, y un error muy común por parte de los padres es recurrir al chantaje; «Si haces los deberes, te compro x».  Esto es una gran equivocación, ya que la motivación no debe de venir de algo material, si no de la propia realización personal.

  • Autoconfianza

Es muy importante ayudar a los niños a sentirse seguros de sí mismos y a estar orgullosos de sus logros. Debemos transmitir confianza y apoyo a los más pequeños, que sepan «que vamos a ayudarles en todo momento», «que les estamos apoyando», «que pueden con todo lo que se propongan».

Tampoco hay que dar todo por válido, pero es importante intentar que cualquier crítica sea constructiva y que de cada error se produzca un aprendizaje.

  • No elegir por ellos

Hay que intentar potenciar la capacidad de auto-selección de los niños, para que se conozcan a sí mismos y puedan desarrollarse completamente. Al elegir por ellos lo único que se consigue es limitar su libertad y, por lo tanto, reducir su creatividad, dos valores muy importantes a la hora de desarrollar la capacidad emprendedora.

  • No llegar a la sobreprotección

Ejercer una sobreprotección puede llegar a tener graves consecuencias a lo largo del tiempo, ya que merma la autoconfianza de los más pequeños, e introducir demasiados temores y miedos cotidianos puede llegar a generar diversos impedimentos a largo plazo con respecto al emprendimiento personal.

Lo más importante es enseñarles a exteriorizar los sentimientos desde la confianza. Debemos eliminar las connotaciones negativas que tienen el lloro, la ira o el enfado, y trabajar la capacidad de hablar y expresarse emocionalmente. Así como plantear soluciones a dichos problemas o preocupaciones.

La sociedad está avanzando y mejorando cada día, pero también nos encontramos con distintas problemáticas como la sobrexposición en redes sociales, la sobre-información y formación de los jóvenes, las exigencias sociales cada vez mayores, etc.

Son problemáticas que pueden dañar la autoconfianza y la autorrealización, y por ello, es importante entrenar la capacidad emprendedora desde edades tempranas, para que los niños crezcan sabiendo cómo actuar en el día a día ante las adversidades más cotidianas.