Cada vez es más frecuente encontrarnos con la presencia de hermanos gemelos en las aulas. Esto se debe, en gran medida, al aumento de embarazos múltiples –generalmente, consecuencia de los embarazos producidos a partir de los 30 años de la mujer– y al incremento de los tratamientos de fertilidad.

El paso del tiempo nos ha llevado a seguir testigos del vínculo especial generado entre hermanos gemelos, inseparables al menos hasta los 3 años, edad en la que se produce su inserción en el ámbito escolar. Es aquí donde los padres se encuentran por primera vez ante la decisión de permitir que la escolarización de sus hijos se produzca en la misma aula o en aulas separadas.

[mls_mark]¿Hermanos juntos? Argumentos a favor y en contra[/mls_mark]

Generalmente, se tiende a pensar que estando ambos hermanos en la misma aula se reforzará una dependencia entre ellos, que uno sobresaldrá sobre el otro o que se relacionarán solo entre ellos sin socializar con el resto de compañeros y compañeras. Pero, por otro lado, no podemos olvidarnos del sentimiento de seguridad que se transmiten el uno al otro, de la angustia que puede acarrear una separación entre dos personas que han compartido un vínculo tan estrecho desde su llegada al mundo. Además,  el hecho de que estén en la misma aula no quita que no puedan desarrollar sus habilidades individualmente; por ejemplo, sentándolos en puntos opuestos de la clase, de forma que puedan seguir en contacto pero en posiciones que fomenten una relación con el resto de compañeros y compañeros.

¿O quizás estamos haciendo una montaña de un grano de arena? Los niños y las niñas no permanecen en la escuela tanto tiempo como para que la separación se lleve tan mal. Además, siempre les quedará el tiempo del recreo, lo que les ayudará a llevar mejor la ausencia del hermano del que, tarde o temprano, habrán de cortar los lazos.

Por lo tanto, lo necesario antes de tomar una decisión es contrastar ambas opciones, atendiendo a todos los argumentos presentados tanto por las familias y la escuela como por los propios niños. ¿Acaso no tienen derecho a opinar en una decisión que les repercute a ellos? Con toda probabilidad optarán por la opción de permanecer juntos. Y, seguramente, su decisión sea la más acertada.

Fotografía de Donnie Ray Jones bajo licencia CC BY 2.0