Uno de los objetivos del ámbito educativo es potenciar la alfabetización científica. Para ello, queremos resaltar los museos de ciencias como espacios favorecedores de situaciones en las que el alumnado tiene la oportunidad de tomar contacto con esa asignatura que a la mayoría se les resiste: la ciencia.

En estos museos, los niños y niñas pueden interactuar con los módulos a través de los sentidos, lo que supone para ellos todo un ambiente de experimentación. Es una forma propicia para que aprendan a relacionar la ciencia con la realidad y ampliar su capacidad sensorial.

La manipulación es una de las formas de aprendizaje más efectivas, y los museos son los lugares idóneos para desarrollar capacidades de interpretación. La experimentación no suele estar presente en los contenidos actitudinales a los que suele ceñirse el currículum escolar, y los museos ofrecen espacios y exposiciones especialmente dedicados a los niños por este motivo.

[mls_mark]Existen tres tipos diferentes de museos de ciencias[/mls_mark]

Janousek (2000) establece la siguiente clasificación de este tipo de museos:

  1. Museos de primera generación. Se trata de aquellos museos tradicionales centrados en exponer la ciencia a través de paneles y colecciones de objetos históricos.
  2. Museos de segunda generación. También conocidos como museos interactivos de ciencias, son aquellos que se caracterizan por contar con módulos interactivos, sin necesitar un contexto externo y que cuentan con la ausencia de colecciones. Se trata, pues, de museos centrados en exponer y analizar el orden natural del universo, así como de los principios fundamentales de la ciencia.
  3. Siguiente generación de museos. Son aquellos orientados a exponer problemas relacionados con interacciones ciencia-tecnología-sociedad y medio-ambiente, estando más centrados en el presente y en el futuro que en el pasado.

En cualquiera de los tres casos, los museos posibilitan el diseño de visitas escolares y se centran más en la educación no formal y menos en el recital de conocimientos científicos habitual que suele producirse en el aula. Con este tipo de actividad, promovemos el refuerzo de las enseñanzas tradicionales, pues estas salidas interactivas tienen como objetivo conseguir que el alumnado se involucre en la construcción de hipótesis, en la resolución de problemas y en la comprensión de la ciencia.

Si buscamos una forma de motivar la curiosidad científica de nuestros alumnos, así como generar una actitud positiva tanto hacia el aprendizaje como hacia la ciencia, los museos científicos son una opción educativa de lo más interesante y enriquecedora. Las salidas extraescolares, siempre y cuando estén relacionados con temas previamente trabajados en el aula, constituyen una herramienta educativa más con la que el alumnado verá y entenderá la ciencia como nunca antes lo había hecho.

Fotografía de Ishmael Orendain bajo licencia CC BY 2.0