Vivimos en un mundo en constante cambio, con un sinfín de transformaciones a las que debemos de adaptarnos en todo momento en cualquiera de los ámbitos de nuestra vida. Pero algo que permanece inmutable al tiempo y a los cambios es el conjunto de valores. Los valores pueden tener una mayor o menor relevancia dependiendo de su tipología, de la ideología y del momento histórico, pero no son fugaces, sino atemporales, pues están presentes día a día en nuestras vidas.

Cuando hablamos de la educación en valores, nos estamos refiriendo a los valores morales, aquellos que parten de las creencias y costumbres de cada persona. Es decir, son los valores que nos permiten determinar si algo es «bueno» o «malo», tales como la solidaridad, la honestidad, la tolerancia, la gratitud, etc. Son valores caracterizados por cierto subjetivismo, ya que se encuentran condicionados por lo que la sociedad considera positivo y negativo, por la jerarquía de valores que tiene cada persona. Es por ello tan necesario promover la educación en valores en las escuelas, permitiéndonos impulsar el desarrollo integral del alumnado, así como el respeto hacia las diversas culturas. También nos permite promover actitudes que favorezcan una buena convivencia en cualquier ambiente, lo que a su vez tendrá como resultado el desarrollo social y emocional del alumnado.

[mls_mark]Podemos trabajar los valores mediante actividades[/mls_mark]

Pero no tenemos olvidar que educar en valores no es tarea única de la escuela, sino también de las familias y del resto de agentes socializadores. Por ello, es importante que fuera de la escuela también fomentemos y trabajemos temas tales como la interculturalidad, el respeto o la importancia de ponernos en la piel de los demás. De esta forma, realizando actividades que les ayuden a interiorizar los valores o mediante ejemplos prácticos, podremos lograr que desarrollen su propia perspectiva ética y moral, algo fundamental para el nacimiento del espíritu emprendedor.

Cualquier tipo de actividad, por más simple o sencilla que nos parezca, nos permitirá trabajar los valores con los niños o niñas. Desde una lectura conjunta de un libro en el aula, en la que podamos exponer las actitudes de los personajes, hasta actividades lógico-matemáticas o plásticas en las que tengan que trabajar de forma conjunta.

Lo único que necesitamos es poner todo nuestro empeño en transmitirles una serie de valores y, sobre todo, permitir que ellos mismo se formen sus propias opiniones a través del pensamiento crítico. Mediante la transmisión de valores, lograremos que los niños y niñas puedan enjuiciar la realidad y definirse como personas.

Fotografía de Maira Gall bajo licencia CC BY-ND 2.0.