A día de hoy se ha demostrado lo importante que es para el desarrollo de los más pequeños recibir educación infantil, pues es en las edades más tempranas cuando los niños y niñas son más susceptibles a la adquisición de nuevos conocimientos. Se trata del primer escalón educativo, en el que se asientan los cimientos de su futuro tanto a nivel personal como escolar. Así lo avalan organizaciones internacionales como la ONU, la UNESCO y UNICEF.

Así pues, es en la primera infancia (de 0 a 6 años) cuando comienzan a desarrollar sus procesos cognitivos, psicomotores, social-afectivos y lingüísticos. A continuación detallamos qué tipo de habilidades se adquieren en cada una de las etapas:

–   Desarrollo cognitivo: el desarrollo de la atención, la memoria y la inteligencia.

–   Desarrollo psicomotor: los progresos en las habilidad motrices gruesas, los progresos en las habilidades motrices finas, el establecimiento de la preferencia en cuanto a la lateralización manual, la estructuración espacial, la estructuración temporal, el desarrollo del tono muscular, el reconocimiento del esquema corporal, etc.

–   Desarrollo social-afectivo: la construcción de la identidad personal, el reconocimiento de las personas, el reconocimiento de uno mismo, el desarrollo del autoconcepto y la autoestima, la identidad de género, la constancia sexual, la expresión y reconocimiento emocional, la autorregulación de las emociones, el desarrollo moral, la socialización con la familia y con el grupo de iguales, etc.

–   Desarrollo lingüístico: la evolución desde las primeras emisiones vocales, holofrases y combinaciones de palabras hasta llegar al desarrollo fonológico, sintáctico, semántico y pragmático.

Sumado a todo esto, durante sus primeros años de vida el infante también comienza a realizar las interacciones con el entorno, por lo que en la escuela tienen la oportunidad de desarrollar su autonomía, disminuyendo progresivamente la dependencia que sienten hacia sus familias para convertirse en niños más autónomos. También desarrollan el apego, pues éste se consolida cuando son pequeños y determinará la acción educativa a llevar a cabo; por ejemplo, los niños y niñas con un apego seguro tenderán menos a experimentar episodios de ansiedad.

[mls_mark]La educación infantil, voces a favor y en contra[/mls_mark]

Existen diversas corrientes de pensamiento entre los padres de hoy en día que no apuestan por la introducción del niño en el sistema educativo antes de los 6 años. Sin embargo, otros posicionamientos más positivos señalan que la educación infantil y la escolarización temprana son claves para combatir problemas tales como el abandono y el fracaso escolar en el futuro.

Queda clara, por tanto, la necesidad de promover esta etapa educativa para fomentar el mejor desarrollo personal de los niños y niñas cuanto antes. Pero para ello también debemos tener en cuenta la importancia de apostar por metodologías innovadoras en el aula, que disten del procedimiento educativo tradicional en el que el tutor o tutora solía preocuparse más por el control que por concederles a los pequeños y pequeñas el protagonismo que merecen.

Es preciso tener en cuenta los deseos y necesidades de los niños y niñas, hacerles saber que son escuchados, así como promover aspectos esenciales como la afectividad y el diálogo, de forma que su introducción en el sistema educativo constituya una experiencia enriquecedora.

 

[mls_h5]Fotografía de Suzi Walker bajo licencia CC BY 2.0[/mls_h5]