En Thamer Creative School concebimos la mentalidad emprendedora como una forma de afrontar la vida, caracterizada por tres elementos básicos: el espíritu de iniciativa, el afán por descubrir y la capacidad para innovar, compuesta a su vez por la suma de esfuerzo, determinación y visión de futuro. Es decir, no nos limitamos a asociar la mentalidad emprendedora con mentalidad empresarial sino que la planteamos como una actitud vital.

Por eso, entendemos que es en su entorno, y en su propia casa, donde el niño debe comenzar a ser estimulado para dotarle de las herramientas necesarias que le aporten esa visión ante la vida.

 

[mls_mark]Hábitos que le ayudan a fomentar su mentalidad emprendedora [/mls_mark]

Te damos algunas claves para transformar esa inquietud infantil en una mente emprendedora.

1. Enséñale a ser independiente. Cuando antes aprenda por sí solo a hacer tareas cotidianas, como vestirse, lavarse los dientes o recoger su plato, empezará a tomar responsabilidades. Empieza por tareas concretas y sencillas, que pueda repetir cada día para que se acostumbre a hacerlo sin tener que pedírselo. Premia sus acciones de alguna forma, por ejemplo, con un abrazo cariñoso o una chuchería.

2. Gestionar el fracaso. Es bastante común que una mala nota en el colegio desate la tristeza en los niños, y en algunos casos, se sienten fracasados. Hay que enseñarles a gestionar esas emociones negativas, a restar importancia a este tipo de situaciones y ayudarles a sacar lo bueno.

3. Déjales desarrollar su lado creativo. La creatividad es una de las principales características de un emprendedor, y en los niños, ¡rebosa! Su imaginación se dispara cada día, con cada nuevo conocimiento. Son especialmente sensibles con el arte: dibujar, pintar, hacer esculturas con arcilla o plastilina, jugar con el papel… Enseñadles juegos que desconozcan y puedan parecerles divertido. Por suerte, en el imaginario de los padres siempre hay recuerdos de niñez de los que podemos sacar actividades de este tipo. Las actividades extraescolares también son una buena opción. Si a la peque de la casa le gusta pintar, apúntala a un taller de pintar con dedos. ¡Le encantará!

4. Fomentar la curiosidad y la investigación. Los niños son curiosos por naturaleza, pero un empujón nunca les viene mal. Usa materiales educativos para mostrarles cosas nuevas, valiéndote de los temas que más les gusten. ¡También puedes llevarles a lugares que les resulten interesantes! Si tu hijo es aficionado a los animales, puedes organizar una jornada campestre para cazar insectos y anfibios.

5. Ser autocrítico. Discernir sobre lo que está bien y está mal es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los padres en casa y los profesores en la escuela. Un niño con carácter autocrítico se enfrentará mejor a los futuros problemas y sabrá ser resolutivo por sí mismo.

[mls_mark]El valor de aprender a emprender desde pequeños[/mls_mark]

Emprender es, según el Método Thamer©, iniciar. Y el que inicia algo está dotado de todo lo que la iniciativa lleva consigo: creatividad, empuje, esfuerzo, resistencia, determinación y la suficiente visión de futuro para buscar detrás de su esfuerzo los resultados que le ayuden a mejorar su vida, la de su entorno y la de la sociedad en general.

Porque tan importante como ser aplicado en matemáticas, conocer la geografía de nuestro país y escribir correctamente es aprender a desenvolverse sin miedo en la vida real. Por ello, no pierdas la oportunidad de acercar esta filosofía emprendedora a tus hijos y asimilarla como un conocimiento más en sus carreras educativas.