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Las universidades más innovadoras del mundo

Date: abril 29, 2016 Author: Gala Carrero Categories: Actualidad, Emprendimiento

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En Thamer estamos centrados en la importancia de la innovación pedagógica con el objetivo de formar eficazmente las capacidades innovadoras y las habilidades emprendedoras de los niños y adolescentes.

En artículos anteriores, hemos hablado de las escuelas más innovadoras de España o de cómo algunos centros de educación infantil han apostado por un diseño alternativo de las aulas y de cómo este cambio lleva consigo una mayor implicación de los estudiantes en el centro escolar y contribuye a que los niños aprendan mucho más rápido.

Pero aunque estemos especializados en la importancia de las habilidades emprendedoras en niños, tenemos claro que las universidades deben también transformar sus métodos de enseñanza si quieren preparar eficazmente a los futuros estudiantes para afrontar profesiones que aún no existen.

Muchas universidades ya están aplicando una forma de enseñanza fuera de lo convencional, con contenidos que cambian cada día y proyectos empresariales reales en lugar de exámenes.

Kaospilot en Dinamarca, Hyper Island en Suecia o Minerva en Estados Unidos son algunas de las más destacadas universidades disruptivas. Estos centros sustituyen los exámenes y las clases magistrales por un aprendizaje basado en la prueba –error y en la experiencia propia de cada alumno.

En Minerva, San Francisco, consideran las clases magistrales como muy poco efectivas al considerar que sólo escuchando es muy difícil interiorizar los conceptos. En cambio, optan por debatir sobre una materia, realizar trabajos prácticos, conocer los puntos de vista de otros compañeros y someterse a cuestionarios que se corrigen automáticamente.

Residencia para los estudiantes de Minerva en San Francisco.

La tasa de admisión es del 2,8%. Sólo entran aquellos alumnos con potencial para la creatividad. Una de las preguntas de su cuestionario de admisión es cuántos usos se les puede dar a una cuchara. Para Alberto Martínez, único español en Minerva, “aprendemos a pensar y a encontrar por nuestra cuenta herramientas creativas para solucionar cualquier problema”.

Kaospilot, en Dinamarca, se define como un híbrido entre una escuela de diseño y negocios, con una metodología orientada a explotar el liderazgo y el emprendimiento. Aquí, en lugar de exámenes, hay fecha de entrega de proyectos. Y no existe la teoría, sino el contacto con empresas para solucionar problemas en tiempo real. “Aquí la educación es muy exigente. Buscamos a gente que tenga algo que enseñar a los demás. No miramos las notas, sino los valores y las expectativas del estudiante”, explica Christer Windelov, máximo responsable de Kaospilot. “Lo que nos diferencia de las universidades convencionales es nuestra pedagogía; para nosotros primero va la praxis, luego la reflexión y por último la teoría”.

En Hyper Island, una antigua prisión en la isla sueca de Stumholmen, la comunicación y el diseño digital son la columna vertebral del aprendizaje.  Los profesores, a los que llaman facilitadores porque ayudan a los estudiantes a resolver sus retos, son profesionales en activo de empresas líderes en tendencias emergentes, como es el caso de Spotify. “No se puede partir de la base de que los profesores saben más que los alumnos. La clave de Hyper Island es que el profesional comparte sus experiencias y el alumno las puede cuestionar. Ahí sucede el aprendizaje”, asegura Iñaki Escudero, uno de los facilitadores.

En España, la Universidad Carlos III ya está buscando fórmulas para llevar a cabo iniciativas de este tipo. Para Antonio Rodríguez de las Heras, profesor en esta universidad, el modelo de enseñanza superior en España no se adapta a los cambios que el mundo digital ha traído consigo. En su opinión, ‘empaquetar el conocimiento en grados de cuatro años con un número determinado de horas y de créditos es un grave error. El alumno tiene que poder construir su perfil en función de los contenidos que más le interesan; el currículum de boletín oficial ya no sirve”.