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El diálogo en el aula: una valiosa herramienta con la que resolver un conflicto

Date: enero 7, 2016 Author: esanchezj Categories: Actualidad, Recursos educativos

Es muy común encontrarnos en el aula con conflictos, ya sea mediante peleas físicas o simples discusiones. Ante estas situaciones, es habitual que los educadores tiendan a intervenir. Pero, ¿por qué no permitir que sea el propio alumnado el que zanje el conflicto?

Lo ideal sería prevenir este tipo de situaciones en las que se muestran acciones agresivas delante de otros niños. Antes que nada debemos tener en cuenta lo imprescindible que es que los adultos actuemos como modelos de buena conducta, que tomen de ejemplo y nos vean como adultos capaces de resolver conflictos de forma pacífica, mediante el diálogo. Las actitudes agresivas y/o violentas, en cualquiera de sus formas, nunca son la respuesta a ninguna clase de disputa.

Más vale prevenir que curar

Como medidas preventivas, lo más recomendable es promover situaciones en las que el alumnado practique el “escuchar y ser escuchado”. También es importante aprender a contenerse y a pensar antes de dejarse llevar por los impulsos, de respetar todas las opiniones o de no dar por hecho que su versión es siempre la correcta. En concreto, los juegos que incluyen la dramatización de situaciones —tanto reales como imaginarias—, pueden ayudarles a comprender distintas perspectivas, así como a fomentar actitudes empáticas y socializadoras.

Otro aliciente para evitar conductas hostiles es el sistema de premio. En ocasiones,  premiar los buenos comportamientos, o castigar los negativos, es un buen método de aprendizaje. El uso de pegatinas de emoticonos, con caras alegres o tristes según la actitud mostrada ese día, es muy común en las aulas de educación infantil. Ya en cursos más avanzados, como aquellos de educación primaria o incluso secundaria, premiar y castigar con las salidas al recreo o permanecer en un rincón alejado del resto, son también prácticas habituales que ayudan a concienciar de las buenas prácticas en el aula.

…Pero a veces no basta con prevenir

Cuando no nos queda otra que opción más que intervenir en un conflicto que no parece poder resolverse fácilmente por los propios implicados, uno de los métodos más recomendables es incluir la figura del mediador. Puede estar representada por un tercer alumno/a -a partir de la educación primaria- o por el propio tutor/a en las edades más tempranas. Para ello, se invitará a cada una de las partes implicadas a relatar su versión de los hechos: ¿cuál es el origen del conflicto? ¿Cómo podemos solucionarlo?

También es esencial animarles a ponerse en la piel de la otra persona, para que entiendan su postura —siempre y cuando el origen de la disputa vaya más allá de un ataque gratuito—. Esto último será más difícil en la etapa de educación infantil, en la que el egocentrismo todavía está muy patente, sobre todo cuanto más pequeños son.

En definitiva, es importante trabajar con los alumnos en la prevención de  este tipo de situaciones, pero cuando es inevitable que ocurra, debemos intentar que sean los propios compañeros los que intervengan para solucionar la situación para así estimular la capacidad de resolver conflictos.

Fotografía de Peter Dutton bajo licencia BY NC SA 2.0

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