Hoy en día, tal y como están diseñadas las aulas, los alumnos tienen marcado el camino a seguir desde que entran en el aula hasta que la abandonan: se sientan en la silla, escuchan y hacen sólo lo que les dice el profesor. Hasta para un adulto, escuchar inamovible una charla de más de 20 minutos puede ser muy aburrido. Imaginemos, por tanto, lo antinatural que resulta una forma de comunicación así con un niño pequeño.

Photo: Kim Wendt

 La eliminación de las aulas con filas de mesas y sillas mirando a una pizarra, es el principal objetivo de un nuevo sistema de aprendizaje en el que el espacio físico contribuye a una mayor implicación de estudiantes y profesores con el centro escolar. Esta nueva iniciativa tiene en cuenta las diferentes formas de aprender de los niños, ya que unos requieren de mayor tranquilidad para asimilar información y otros lo hacen de una forma más activa y participativa.

La escuela actual tiene que adaptarse al hecho de que los niños aprenden más rápido si el espacio en el que trabajan es flexible, les permite cambiar su modo de pensar y les aporta libertad de movimientos. Esta nueva corriente educativa que coloca al alumno en el centro del proceso educativo, sigue considerando fundamental el papel del profesor, que es el que debe guiar a los alumnos en la forma de utilización de los nuevos espacios.

Aulas diseñadas para el aprendizaje activo

Rosan Bosch es una de las diseñadoras que ya ha llevado a cabo importantes proyectos de rediseño de aulas aplicando los principios del aprendizaje activo. En una entrevista publicada en elpais.com, Bosch afirma que su máxima es “que los estudiantes tomen decisiones desde el principio y escojan lo que más les interesa, porque en el mundo actual ya no vale trabajar bajo las directrices de un jefe; el mercado demanda perfiles que sepan pensar de forma independiente y tomar la iniciativa sin miedo a equivocarse”.

Photo: Kim Wendt

Rosan Bosch ha construido más de una decena de colegios en Dinamarca, Suecia y en ciudades como Abu Dabi. Sus diseños están basados en los trabajos del educador británico David Thornburg, que define los cuatro espacios idóneos que todo colegio debería ofrecer. Los espacios Hogueras de campamento, para la lectura colectiva; los Abrevaderos, para los debates entre alumnos; las Cuevas, como lugares tranquilos para la reflexión; y los Vida, para compartir con otros compañeros lo que se ha aprendido.

La exitosa diseñadora también afirma que “No se trata de poner ruedas a las sillas y a las mesas, sino de permitir la libertad de movimiento de los chicos. Es muy difícil cambiar la mentalidad de la comunidad educativa, y el espacio físico ayuda porque crea una nueva realidad.”

Aprendizaje activo en España

En España, podemos encontrar una iniciativa de aula de aprendizaje activo en la escuela infantil del Liceo Europa en Zaragoza, para la que el estudio de Rosan Bosch ha propuesto un diseño basado en paisajes que fomentan la imaginación.  El aprendizaje a través de los sentidos y la práctica, los desafíos físicos, el trabajo en equipo, y la incorporación de la música y al arte son solo algunos de los aspectos que se consideran integrales en la educación de los niños en LICEO Europa.

Liceo Europa Rosan Bosch

Photo: Kim Wendt

El reto ahora debe ser que cada colegio encuentre su propia fórmula para adaptar los espacios, buscando fomentar la creatividad y mejorar el aprendizaje en los niños. Y ser conscientes de que no es necesario contar con grandes presupuestos asignados a importantes estudios de diseño. Un pequeño cambio en el mobiliario, puede ser un importante paso que ayude a la transformación de nuestro clásico sistema de enseñanza.